BARRANCA DEL COBRE





Otros destino que nos llenará de bellezas naturales y cultura indígena
Has llegado al corazón de la Sierra Tarahumara, en el suroeste del estado de Chihuahua, y te encuentras en la cima de las majestuosas Barrancas del Cobre, llamadas así por el tono cobrizo de sus paredes.. Una de estas sorpresas te espera en la vibrante comunidad de los rarámuri o tarahumaras. Los indígenas han hecho de las barrancas su hogar durante siglos, y sus vidas se entrelazan con las montañas. Al vivir en esta región remota, han preservado su estilo de vida ancestral. Son famosos por su resistencia física en carreras de larga distancia, se les conoce por correr sin parar durante horas.

Algunas de estas comunidades reciben fondos gubernamentales para construir caminos, restaurantes y hoteles, y están abiertas para recibir a los visitantes; otras prefieren vivir en áreas tan alejadas como sea posible de la vida urbana.
La aventura del tren que recorre las Barrancas del Cobre comienza en Chihuahua, la capital del estado, y termina en Los Mochis, en el estado vecino de Sinaloa o al revés. Atraviesa túneles y la grandiosa Sierra Madre. Pasaron 90 años antes de que el tren Chihuahua al Pacífico (o Chepe) pudiera ser completado.
Las paradas obligadas para presenciar este hermoso espectáculo son Creel, Cerocahui, Divisadero y el Fuerte







Los Mochis

Los Mochis, significa lugar de tortugas terrestres, es una próspera y moderna ciudad del Noroeste de México y uno de los emporios agrícolas más grandes del país. Ofrece al turista, además de la franca hospitalidad de su gente la visión inigualable de dos de los valles más fértiles del mundo el valle del Fuerte y del Carrizo.

Da gusto entrar a Los Mochis, una ciudad limpia, bien trazada, con sus calles anchas y rectas. Decimos que es una ciudad moderna ya que nace en 1903. Su historia es interesante y tiene que ver con el sueño de Albert K Owen, Ingeniero Civil que llegó a estas tierras para hacer una investigación sobre la construcción de un ferrocarril.

Cuando Owen conoce el puerto de Topolobampo y la bahía de Ohuira, piensa que allí podrían unirse todas las líneas marítimas y térreas, acortando la distancia entre Asia y Oceanía hacia Estados Unidos. En fin, en su época, su proyecto no pasó de ser un sueño, pero despertó el interés de varios norteamericanos que decidieron venir a colonizar esas tierras. Posteriormente se comenzó a sembrar caña, se habilito un ingenio y la primera zafra fue en 1903. Unos meses antes, el Gobernador Francisco Cañedo había expedido un decreto para erigir alcaldías a Topolobampo y Los Mochis.

Así primero surgieron las alcaldías y hasta 1916 el General Miguel Flores, Gobernador y comandante militar de Sinaloa, aprobó la creación del municipio de Ahorne, cuya cabecera municipal fue, al principio lo que hoy conocemos como villa de Ahorne, ubicada a unos cuantos kilómetros de Los Mochis, que en 1935 se convierte en la cabecera municipal.

Entre los sitios que se sugieren para visitar, tenemos el Museo arqueológico del Valle del fuerte la Colonia Americana”, el Parque Sinaloa y 'La Pérgola'. Esta última es una enorme pista de baile, ubicada en la parte alta de la ciudad, desde donde se aprecia una bella panorámica.

Se recomienda visitar el Parque Sinaloa, Jardín Botánico, que fue colección particular del Sr. Benjamín F. Johnston, -fundador del ingenio azucarero-, así como conocer el Museo reg. de del Fuerte, que se localiza en la casa que fue del Dr. Chapman. Una visita al propio ingenio azucarero dará una visión de su importancia y del porqué la ciudad de Los Mochis nació en torno a esta industria. Se puede visitar también la Plazuela 27 de Septiembre, La Plaza Solidaridad y su hermosa escultura “Alegría infantil”.

El Fuerte

El Municipio del Fuerte se localiza en la parte noroeste del Estado de Sinaloa; posee grandes atractivos naturales, históricos, arquitectónicos, culturales y arraigadas tradiciones indígenas (yoremes), además de ubicarse dentro del Circuito Ecoturístico Mar de Cortés - Barrancas del Cobre.

El mayor de sus atractivos turísticos es su cabecera municipal, la ciudad colonial de El Fuerte, fundada en 1564 como la villa de San Juan Bautista de Carapoa por el capitán español Francisco de Ibarra conocido como "El Fénix de los Conquistadores". El origen de su actual nombre se deriva del "Recinto Fortificado" construido por el capitán criollo Diego Martínez de Hurdaide durante el virreinato de Don Juan de Mendoza y Luna, Marqués de Montesclaros.

El Fuerte es hoy un espejo vivo de la historia, donde se pueden apreciar bellas muestras arquitectónicas como: El Palacio Municipal, La Plaza de Armas con su atractivo kiosco de hierro forjado, La Casa de la Cultura, El Hotel Posada del Hidalgo, La Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, construida en el Siglo XVIII; La Casa del Congreso Constituyente, Mansión de la Familia Orrantia, Casco del Antiguo Hotel Diligencias, Casa del General Pablo Macías Valenzuela, solo por mencionar algunas de las maravillosas obras de arte ricas en historias y anécdotas, legado de nuestros antepasados.

Chihuahua

Al primer denuncio de minas encontradas en la región, hecho en 1646 le siguieron los de Satevo, Nombre de Dios y Santa Eulalia. A pesar de esa temprana fecha, habrían de transcurrir 50 años mas para que los españoles pudieron iniciar un establecimiento formal, después de logar cierto dominio sobre las tarahumaras. Por 1709, cuando llegó el gobernador Antonio de Deza y Ulloa, ya se había sometido a los indígenas y se comenzaba la explotación regular de los ricos yacimientos. Luego de revisar los dos lugares que mineros y comerciantes ofrecían para establecer la cabecera, el gobernador eligió el más cercano a la junta de los ríos Chuvíscar y Sacramento. Trazó un plano con lugar para plaza de armas, casas consistoriales, iglesia y solares para los vecinos. Llamó lugar San Francisco de Cuéllar, el nombre en honor a la orden del primer religioso que llegó a estas tierras y el apellido por el entonces virrey de la Nueva España. Pronto, en 17918, ascendió de real a villa y cambió su nombre por el San Felipe el Real de Chihuahua, del que conservaría sólo la última parte en 1823, cuando se convirtió en la capital del estado de Chihuahua.

De la época colonial, la ciudad conserva la Catedral, el Acueducto y los templos de San Francisco y Santa Rita como puntos más relevantes. En cuanto a las edificaciones el siglo XIX, su profusión y calidad indican claramente la bonanza que se vivió en el Porfiriato. La arquitectura moderna y contemporánea, de la que también hay muestras interesantes, se fue mezclando en el perímetro central, hasta que se inicio el rescate del antiguo patrimonio arquitectónico.

La Catedral La primera piedra fue colocada en 1725 por el obispo Benito Crespo y Monroy, mismo que ante la falta de fondos para acelerar el trabajo, logró que los diputados de comercio y minería impusieran una contribución "voluntaria" a productores y mercaderes para aplicarla en la construcción de esta parroquia y la de Santa Eulalia. El alarife José de la Cruz diseñó los planos y dirigió la obra hasta su fallecimiento en 1734. Otros más proseguirían la construcción antes que Bernardo del Carpio realizara las torres y Juan Pagaza y Nicolás e Ignacio Morín terminaran el templo 54 años después. La erección del obispado de Chihuahua sucedió en noviembre de 1891, año en que la parroquia fue elevada a Catedral.

Calabozo de Hidalgo

Ubicado dentro del Edificio del Centro Cultural Casa Chihuahua, fue el lugar donde estuvo preso Don Miguel Hidalgo y Costilla por un periodo de 3 meses antes de ser fusilado. En el lugar se conservan las mínimas pertenencias que Hidalgo mantuvo con el hasta antes de su muerte, en uno de sus muros, el cura dejo escrito con carbón un apotegma: (La lengua guarda el pe scuezo). Quizás con carácter mas sereno, el ultimo día de su prisión, el ilustre recluso escribió unos versos para manifestar su gratitud a los carceleros Melchor Guaspe y Miguel Ortega

Creel

Esta población, a 143 kilómetros de Cuauhtemoc y a 247 de la capital del estado, es el punto estratégico para visitar los cañones de Sierra Tarahumara. Pertenece al municipio de Bocoyna, cuya cabecera se encuentra a 16 kilómetros de Creel y muy cerca de Sisoguíchi, una de las misiones jesuitas fundadas en el siglo XVII. Aunque antiguamente la economía de Rochivo –nombre tarahumara del poblado original- dependio de los aserraderos, en la actualidad el turismo y el comercio son las actividades mas significativas de esta ciudad, con casas de tejados en dos aguas y rodeada por un bosque de pinos y encinos.

En la plaza centrar hay un monumento erigido en honor a don Enrique C. Creel, erigido en honor a don Enrique C. Creel, gobernador que dio su nombre al lugar en 1907, año en que llegó a la vía ferrocarril Kansas City-México y Oriente. Tiene una iglesia de estilo neogótico y en una colina cercana se erigió un monumento a Cristo Rey.

En Creel se puede visitar el Museo de la Cultura Tarahumara, en el que se exhibe una muestra histórica y cultura de los raramuri, así como una completa exhibición de bellas piezas de la cultura Paquimé. Aquí mismo hay a la venta diversos artículos artesanales de los tarahumaras.

A lo largo de la calle principal existen también distintas tiendas de artesanías en las que se pueden adquirir ollas, canastas de palma y pino, piezas de madera tallada y trajes típicos tarahumaras. En Creel se pueden contratar guías para recorrer la región y practicar deportes de turismo de aventura, como la escalada en roca, el ciclismo de montaña, caminatas, rappel, excursionismo y recorridos por las barrancas.

San Ignacio de Arareco

A 8 kilómetros se ubica San Ignacio de Arareco, una típica comunidad tarahumara con sus habitantes dispersos en una superficie de 20 mil hectáreas pobladas de bosque. Su centro esta en el valle de Arareco donde destaca la Misión de San Ignacio, sitio de reunión de toda la comunidad. Este valle es de paisaje alpino con formaciones rocosas que, atendiendo a sus formas, se han denominando Valle de lso Hongos y de las Ranas; a 7 kilómetros mas adelante está el Valle De los Monjes. Siguiendo por la carretera a Guachochi, está el Lado de Arareco con aguas cristalinas, bordeado de rocas, pinos y encinos cuyo follaje adquiere un color rojo y dorado durante el otoño. Se puede practicar pesca o simplemente pasear en lanza y ejercitar alguna deporte acuático.

Cusárare

A 25 km. al suroeste de Creel por la carretera a Guachochi, se encuentra la comunidad tarahumara de Cusárare. Su templo fué construido en 1752 por los evangelizadores jesuitas con el nombre de los Santos Cinco Señores de Cusárare. En esta región se celebran con gran colorido las fiestas de semana santa y la virgen de Guadalupe, así como otras celebraciones de tradición tarahumara.

Cascada de Cusárare

Caminando 2 kilómetros por una vereda se interna en el bosque también, aunque con cuidado, puede hacerse parte del camino den automóvil se llega a la bella cascada de Cusárare. El salto de agua, tipo catarata de 30 metros de caída, es alimentando por el río que desciende de la montaña sobre el lecho pedregoso.

Cerocahui

A 68Km. de el Divisadero, continuamos por la ruta del Ferrocarril Chihuahua hacia los Mochis, se localiza estación Bahuichivo, donde se recorren 18Km. para llegar a la antigua comunidad misional de Cerocahui. Esta población fue fundada en 1680 por el misionero jesuita Juan María de Salvatierra, quien mando construir la misión de San Francisco Javier de Cerocahui cerca del pueblo está la Cascada de Yepáravo y el mirador del Cerro del Gallego, desde donde se admira la Barranca de Urique, la mas profunda de toda la Sierra Tarahumara con 1879 metros.

En esta zona, los hoteleros se han especializado en excursiones por los alrededores, y algunos de ellos tienen paseos a caballo de varios días de duración, que van desde Cerocahui hasta Batopilas cruzando la división continental.

Divisadero Barrancas y Posada Barrancas

A 50 Km. al suroeste de Creel, se localizan las estaciones Divisadero y Posada Barrancas donde gracias al recorrido del Ferrocarril Chihuahua al Pacifico se convirtieron en los mas accesibles miradores de la Barranca de Urique con 1,300 metros de profundidad. Desde estos puntos se aprecian las Barrancas del Cobre, Urique y Tararecua. De aquí se llevan a cabo recorridos a otros miradores como el de Piedra Bolada y el de la Mesa de Mogótabo, también se puede bajar caminando o a lomo de bestia al fondo de la barranca y visitar manantiales termales. Esta zona cuenta con hoteles, servicios de Guías de Turistas.